Historia del Tercer Panamericano de Softbol Masculino Mayores, Paraná 1989
Nov 24th, 2009 | By admin | Category: VariosPor Silvia Pingsdorf
En el año 1989 la ciudad de Paraná fue sede de dos eventos de suma importancia para el Softbol de Argentina: estamos hablando del Tercer Campeonato Panamericano de Softbol Masculino Mayores, y del IV Congreso Ordinario de la CON.PA.SA.

El Campeonato Panamericano contó con la participación de diez Selecciones Nacionales: Canadá, Estados Unidos, Bahamas, Cuba, Puerto Rico, México, República Dominicana, Antillas Holandesas, Aruba y Argentina.
Por su parte, catorce delegados asistieron al IV Congreso de la Confederación Panamericana de Softbol representando a sus afiliadas, incluyendo los representantes de todos los países participantes del Panamericano, más los delegados de Islas Vírgenes Británicas, Perú, El Salvador y Guatemala.
Además, la visita a Paraná del Presidente de la ISF señor Don Porter, de su Vicepresidente Sr. Andrew Loechner, del Presidente de la CONPASA Clovis Lodewijks y de todos los Vicepresidentes fue un hecho de reconocimiento internacional hacia el Softbol de Argentina y hacia la ciudad de Paraná como un importante centro de softbol a nivel internacional.

Sin embrago, la historia de estos eventos comienza un par de años antes. Más precisamente en el año 1987 el entonces Presidente de la Confederación Argentina de Softbol Dr. Fernando Aren solicita ante la ISF que Argentina sea sede del próximo Campeonato Panamericano Masculino Mayor, lo cual es concedido por el máximo ente del softbol mundial.
A partir de allí hubo que comenzar a trabajar, lo cual se efectivizó cuando en el año 1988 la Provincia de Entre Ríos concede en comodato, por 20 años, el terreno en donde se emplazaría el Estadio Panamericano.
Inmenso era el desafío ya que no solo había que construir el estadio, sino además había que enfrentar los gastos de alojamiento, comidas y traslados de los equipos que participarían del torneo.
Encima de males, el contexto nacional no era el mejor, ya que Argentina vivía épocas de hiperinflación. No obstante, el 28 de junio de 1989, la Asociación Paranaense de Softbol, presidida por el Contador Víctor Centurión, comienza la construcción del estadio. Pocos días después y en medio del caos a nivel nacional, el Presidente de la Nación Dr. Raúl Alfonsín adelanta el traspaso del mando al Presidente Electo Carlos Menem. El caos político y económico afectaba y mucho a la organización del torneo, pero había que cumplir con el compromiso y tener todo listo para inaugurar el Estadio Panamericano cuatro meses más tarde, y con él también el Campeonato Panamericano de Softbol.
Para ello se convocó no solo a la gente ligada al Softbol sino a la comunidad de Paraná entera, y a todos los que, de alguna manera, pudieran colaborar para llevar a cabo un evento de tal magnitud.
Y la comunidad respondió.
Los dirigentes de la Asociación Paranaense de Softbol, con Centurión a la cabeza, coordinaron la construcción del Estadio. Las empresas constructoras que había en la ciudad apoyaron la iniciativa, enviando cada una de ellas y sin costo, una cuadrilla de obreros por semana, mientras la dirigencia compraba los materiales o reciclaba los que se conseguían.

Con personal propio y muchos voluntarios, se comenzó con el piso del Estadio. El escombro grueso lo proveyó la Municipalidad de la Ciudad de Paraná, que estaba levantando el asfalto de la calle Ramírez, con lo cual lo que sacaban de esa obra lo llevaban al Estadio, en donde finalmente se seleccionaba lo que servía para la obra. Luego se consiguió escombros de ladrillos, los cuales se limpiaban para usarlos en el diamante, mientras que la cal que se quitaba de los mismos se utilizaba para revocar las paredes. Luego se consiguió escombro más fino y se molía con una máquina que se había pedido prestada. Todo se utilizaba. Como dijimos, había crisis económica por todos lados, y era necesario sortearla y llegar a buen puerto para noviembre.
Por su parte, el alambrado del Estadio fue obra de veinte aficionados de todos los clubes, que consiguieron un camión prestado y se dirigieron a la planta tratadora de efluentes de un barrio, cuyo alambrado estaba en desuso. Lo sacaron, lo llevaron inmediatamente al Estadio y lo colocaron.
Todo este esfuerzo dio sus frutos cuando, quince días antes del comienzo del Torneo, se consiguió inaugurar el Estadio Panamericano Nafaldo Cargnel. Incluso el flamante estadio fue presentado en un hotel de Buenos Aires, con la participación de las autoridades municipales y provinciales de Entre Ríos y Paraná respectivamente.
El Presidente de la CONPASA, Clovis Lodewijks, llegó una semana antes del Panamericano a Paraná para aprobar el Estadio, la organización del torneo y comprobar que todo estuviera en orden para dar inicio a los juegos con la categoría que se requería para este tipo de acontecimientos.
Lodewijks encontró que el Estadio era muy parecido al de Medellín, Colombia, donde delegaciones Argentinas habían estado en el ‘78 y el ‘85, y del cual se había tomado la idea de cómo construirlo.

No obstante, con la inauguración del Estadio no terminaban los problemas. Además había que lograr los fondos para costear los gastos de las diez delegaciones participantes del Panamericano, incluida Argentina, durante los diez días que duraba el certamen. Esto tuvo un costo aproximado de 40.000 dólares.
Para solventar estos gastos se pusieron en venta abonos para los partidos, se consiguió publicidad, se hizo un acuerdo de palabra con cinco restaurantes que brindaron la comida a un precio accesible y por la cual se pagó posteriormente, mientras que las delegaciones se alojaron en dos hoteles de la ciudad, cuyo dueño colaboró con un descuento importantísimo. La seguridad estuvo cubierta por la Policía Provincial, Federal y Gendarmería, y la Municipalidad intensificó las tareas de fumigación para contrarrestar los efectos de mosquitos y jejenes. Las cuatro líneas de colectivos locales prestaron su colaboración con los traslados internos de los equipos, lo que por momentos se complicó por las demoras en el inicio y finalización de los juegos, con lo cual en algunas ocasiones hubo que contratar servicios particulares, subsanando los inconvenientes.
Vale la pena destacar también el incansable trabajo de los muchos voluntarios que participaron activamente en la organización del torneo. Sin ellos el Panamericano no hubiera podido llevarse a cabo con total éxito.
Con respecto al estadio Panamericano, al momento de habilitar las luces surgió otro inconveniente, la Empresa de Energía de la Provincia advirtió que no tenía capacidad suficiente para asumir semejante consumo, y que era necesario un transformador que costaba la suma de $50.000 y que había que pagarlo sí o sí (el mismo sigue en la puerta del Estadio actualmente). Como no había dinero el entonces presidente de la APS, Víctor Centurión firmó y puso en garantía su propiedad para avalar que el transformador sería pagado. Afortunadamente para el Presidente de la Asociación, el transformador pudo pagarse al igual que todas las deudas que generó el campeonato.
Y si bien a poco de finalizado el torneo el entonces Ministro de Economía de la Nación Dr. Erman González dispuso congelar los ahorros de las personas con el primer corralito, todos los gastos del Panamericano habían sido pagados, y los números finales dejaron un saldo positivo de US$ 10.185 que sirvieron para que el Softbol de Paraná y de Argentina siga creciendo, ya que gran parte de esa suma se utilizó para pagar los gastos que originó la contratación de José Quintana Godínez (Guanábana).
Toda esta historia significó un desgaste tremendo para quienes asumieron la responsabilidad de hacer realidad un sueño. Pero valió la pena.
Ahora el softbol argentino y de Paraná está ante otra enorme posibilidad, que es la de ser sede del próximo Mundial Masculino Juvenil 2012. Seguramente la comunidad responderá igual que hace 20 años, y Paraná volverá a ser una fiesta del softbol.





